Ataques de pánico. Cómo superarlos

Los ataques de pánico pueden presentarse de forma inesperada y por incidentes menores. Si te hallas entre los millones de personas afectadas por este problema ¡ánimo!, hay muchas maneras de superarlo y vencerlo sin recurrir al tratamiento  farmacológico.

Pero para poder combatirlos primero tenemos que saber que son los ataques de pánico.

 

Síntomas del ataque de pánico

Se estima que una de cada tres personas ha sufrido en algún momento un ataque de pánico. A algunos individuos les sobreviene sin saber por qué o simplemente por estar en una habitación atestada de gente.

Entre los síntomas se incluyen aceleración del ritmo cardiaco, sudoración, temblores, problemas para respirar, náuseas, sensación de pérdida de control y  sobre todo terror.

¿Por qué se produce súbitamente una reacción tan fuerte? Conviene recordar que el miedo es una respuesta normal, biológicamente programada en nuestro organismo: se trata de la reacción de lucha o huida que permite al hombre reaccionar frente a situaciones amenazadoras para la vida.

Sin embargo, nuestro organismo reacciona de manera similar ya se trate de una cuestión de supervivencia o de la ansiedad y las exigencias de la vida moderna (facturas, exámenes, desempleo, soledad, etc.).

 

Estrés excesivo

Una cierta dosis de estrés es incluso buena. Si no nos preocupáramos porque llegamos tarde al trabajo nunca cumpliríamos con el horario. Todos sentimos en algún momento estrés, pero para las personas que sufren ataques de pánico, pequeñas dosis son ya excesivas, y dan lugar en ellas a una reacción aguda de miedo.

Su vida social, su trabajo y sus relaciones se ven afectadas: probablemente serán incapaces de asistir a fiestas, les horrorizará acudir al trabajo o irse de vacaciones, o incluso no podrán salir de casa.

Los ataques de pánico pueden sobrevenir de forma aislada o como parte de un problema más amplio, como agorafobia (miedo a los espacios abiertos) o un trastorno obsesivo-compulsivo, en el que los rituales repetidos, como lavarse varias veces al día por miedo a la suciedad, se imponen en la vida del individuo.

Ansiedad y ataques de pánico

Si sufres ansiedad, es posible que te sientas desanimada o que pienses siempre que va a ocurrir lo peor.

 

Tratamientos naturales contra los ataques de pánico

Las terapias útiles son:

  • Masaje
  • Fitoterapia
  • Acupuntura
  • Terapia comportamental cognitiva

Y tú, por tu parte, puedes probar con:

  • Ejercicios de relajación y respiración
  • Infusiones de hierbas
  • Homeopatía

 

Qué hacer en un ataque

Los aspectos físicos de un ataque de pánico se deben a la hiperventilación: las respiraciones rápidas y superficiales alteran el equilibrio de gases naturales, de manera que se exhala demasiado dióxido de carbono.

Como resultado de ello, llega muy poco oxígeno a las células, circunstancia que conduce a la urgencia de respirar cada vez más deprisa.

Puede conseguirse un rápido alivio volviendo a inspirar el aire espirado para aumentar los niveles de dióxido de carbono. Para ello, acopla una bolsa de papel (nunca de plástico) sobre la nariz y la boca, o vuelve a inspirar el aire recogido entre las manos formando una campana.

También puedes probar con unas gotas de esencia floral «Rescue Remedy» (según prescripción) o inhalar uno de los siguientes aceites esenciales puros: albahaca, amaro, ilang-ilang, lavanda o manzanilla (vierte unas gotas en un pañuelo de bolsillo o inhala el aroma directamente del frasco).

Controla los ataques de panico

Durante un ataque de pánico, intenta mantener la calma, cesará espontáneamente.

 

Aprende a relajarte

Cualquier cosa que reduzca tu nivel general de ansiedad te ayudará a largo plazo.

Realiza pausas frecuentes y regulares en tu trabajo, aprovecha los días de fiesta, no te lleves trabajo a casa, crea en tu casa un ambiente tranquilo y aleja todo lo que puedas el estrés de tu vida.

El hecho de aprender a relajarte adecuadamente, utilizando técnicas como la visualización, ejercicios respiratorios o la autohipnosis, puede resultarte de gran ayuda para enfrentarte a las presiones diarias de la vida.

Recuerda que la tensión muscular contribuye al estrés y al pánico: no puedes sufrir ansiedad si tus músculos están relajados.

Vigila tu autocrítica. A menudo, las personas ansiosas dejan que la vocecilla de su interior las censure o las desanime: «Debería haberlo hecho mejor», «Esto va a ser horrible».

El dedicar un tiempo a una positiva conversación interior, así como la recreación mental de situaciones desencadenantes de estrés y la imaginación de finales buenos, puede ayudar a eliminar de tu subconsciente las expectativas de fracaso y pánico.

El yoga puede ser muy útil, aunque cualquier forma de ejercicio regular reduce los niveles de estrés, tensión y ansiedad, y libera a la sangre sustancias químicas relajantes denominadas endorfinas.

Tratamientos naturales contra los ataques de pánico

La práctica diaria de técnicas específicas de relajación ayuda a eliminar tensiones.

La dieta también influye en la manera de sentirte. La lechuga posee un efecto calmante, mientras que un consumo excesivo de té, café o colas provoca tensión y crispación. Aunque es posible que una bebida alcohólica proporcione un alivio momentáneo de la ansiedad, su consumo en exceso puede exacerbar la situación.

Los expertos en naturopatía recomiendan seguir una dieta a base de alimentos enteros, con mucha fruta y verdura y con proteínas añadidas (carne magra, pescado, judías y legumbres), pero con menos grasas saturadas y carbohidratos refinados (alimentos que contienen azúcar añadido y harina blanca).

En ciertos casos están recomendados los suplementos: vitaminas del grupo B y vitamina C para estimular la capacidad del organismo de lucha contra el estrés, vitamina E para favorecer la función del sistema nervioso, y minerales como cinc, magnesio y calcio, cuyos niveles caen a menudo en las personas sometidas a periodos largos de estrés.

No te saltes ninguna comida, ya que los niveles bajos de glucosa en sangre pueden intensificar los síntomas relacionados con la ansiedad.

 

Terapias y remedios complementarios

Un masaje regular es una agradable manera de alcanzar una relajación completa.

La acupresión y la acupuntura pueden ayudarte a recuperar la sensación de equilibrio.

Los herbolarios disponen de una amplia variedad de remedios que contribuyen a reducir la tensión y el nerviosismo. El hipérico, por ejemplo, posee un efecto calmante y ansiolítico, aparte de ser un probado remedio contra la depresión. Sin embargo, al igual que los antidepresivos de la medicina convencional, deben tomarse durante unas cuantas semanas antes de notar alguna mejoría. La raíz de valeriana, la manzanilla, la avena, el lúpulo, la tercianaria, las flores de lima, la pasiflora y la melisa, tomados en forma de infusión o cocimiento, son tónicos nerviosos y propician el sosiego y el sueño.

La homeopatía también puede ayudar. Antes de prescribir un remedio, el homeópata tendrá en cuenta muchos factores, como tu temperamento, el medio en el que vives y tu forma de vida. Los remedios (disponibles en muchas farmacias) son totalmente inofensivos, de manera que puedes utilizarlos tranquilamente como forma de autotratamiento:

Gelsemium o Argentum nítricum en anticipación a un determinado acontecimiento desencadenante de miedo.

Aconitum o Arsenicum álbum para la ansiedad crónica que conduce a impredecibles ataques de pánico.

Como puede apreciar en la medicina holística encontraras muchos remedios para este mal.

Ataque de pánico

No afrontes sola tus miedos. Los grupos de apoyo pueden ser un autentico salvavidas.

 

Si alguien sufre ataques de pánico, no le digas simplemente que intente superarlos: ello sólo intensificará su ansiedad.

 

Como controlar los ataques de pánico

El profesor Kevin Gournay, del Instituto de Psiquiatría de Londres, describió las tres características del pánico:

  • Sensaciones físicas, como aceleración de los latidos cardíacos e hiperventilación.
  • Pensamientos de catástrofe inminente.
  • Evitación: los afectados evitan las situaciones que temen que pudieran provocarles ataques de pánico.

Los profesionales aconsejan a los afectados que aborden los tres aspectos, añadiendo que la autoayuda puede ser tan eficaz como la terapia profesional.

«Aquello que más necesita la gente con ataques de pánico es una fuente de ayuda; no importa que sea un libro, un contacto telefónico o asesoramiento. En el 80 por ciento de los casos se obtienen buenos resultados.»

Es aconsejable los afectados lleven un diario de los síntomas cuando éstos aparezcan, para tratar de identificar qué factores coinciden con los ataques (por ejemplo, bajos niveles de glucemia) y para demostrar que, por muy horribles que parezcan en ese momento, los síntomas siempre remiten. Advierte, no obstante, que «cuanto más evites la situación, más empeorará el problema».

Los ataques de pánico tienden a presentarse en momentos concretos de la vida, la adolescencia, después del parto y justo después de la menopausia, por ejemplo. Mucha gente tiene uno o dos ataques y nada más, y muy a menudo el problema desaparece por sí solo. Sin embargo, la persona para quien los síntomas supongan una grave incapacitación y que sufra problemas adicionales, como depresión crónica o abuso del alcohol, necesitará la ayuda de un profesional.

«Los ejercicios de relajación y de respiración pueden ayudar en lo referente a los síntomas físicos, mientras qué la terapia comportamental cognitiva propicia un pensamiento racional y ayuda a reconducir las cosas a su magnitud real.»

Síntomas de los ataque de panico

Para muchas personas la ansiedad y los ataques de pánico tienen una causa evidente, pero para otras llegan de repente, sin razón aparente.

 

Diez consejos para evitar los ataques de pánico

1. Reduce en la medida de lo posible tus niveles de estrés.

2. Piensa positivamente: trata de no estar a la espera de otro ataque.

3. Come de forma saludable.

4. Duerme mucho.

5. Practica alguna forma de relajación todos los días.

6. Haz ejercicio regularmente.

7. Apúntate a un grupo de apoyo (pregunta a tu médico).

8. Evita las «estimulantess» poco saludables, como el alcohol y el tabaco.

9. Emplea tranquilizantes sólo como medida a corto plazo.

10. No evites las situaciones que te provocaron ataques en el pasado.

 

Hemos visto que son los ataques de pánico y cómo superarlos, si estas situaciones te impiden hacer una vida normal y saludable, es conveniente que busques ayuda profesional, y saber de antemano que los ataques de pánico se curan.

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